Area de breverías
El Colón de algún planeta
Política que divide
A una agresiva campaña de confrontación y ataque de un partido responde el otro: “…porque no vamos a permitir que la política divida al país”. Que así sea. Más temprano que tarde los partidos llegan a acuerdos, pero el ambiente permanece entre los ciudadanos. “Una despensa dura un día, un mal gobierno dura seis años”, decía una célebre campaña para desalentar la compra del voto. Hoy podríamos decir que una campaña dura dos meses y las rupturas a veces toda la vida. Conozco de manera cercana, dolorosamente cercana, la destrucción definitiva de relaciones personales construidas por décadas. Las militancias partidistas y pertenencia a grupos políticos siembran discordias y alientan persecuciones entre amigos y familias. No permitamos, pues, que la política divida lo que ha unido el trabajo, la escuela, la vecindad, la familia.
Campañas lentas
Definitivamente las campañas electorales son irreconocibles. Hoy sabemos más de los partidos que de los candidatos en anuncios de radio y televisión. El partido que tenga una fuerte y aceitada estructura tiene ventaja competitiva. El candidato con alto nivel de conocimiento también. Los candidatos nuevos con partidos débiles quedan en evidente desventaja. La rapidez de la respuesta ante acontecimientos favorables o adversos no podrá potenciarse con anuncios en medios electrónicos, porque tendría que revisarlos y autorizarlos el IFE y éste ordenar a radiodifusoras y televisoras su divulgación, y eso es por ahora imposible. Pero todas estas desventajas se compensan con la creatividad a que están obligados candidatos, estrategas y partidos para ganar el voto de los ciudadanos. ¡Adiós al poder absoluto de los anuncios y bienvenidas las ideas, el fondo sobre la forma!
La réplica
El dirigente del 68 Luis González de Alba estuvo preso tres años en Lecumberri. Alguna credibilidad le asiste para decir que la persecución de que fue objeto Carlos Ahumada por parte de la izquierda resultó más brutal que la que ellos sufrieron a manos de los “genocidas” Ordaz y Echeverría. De Alba escribió en la celda el libro Los Días y los Años, una visión del movimiento estudiantil contraria a la del gobierno. Aún preso, lo imprimió en una editorial comercial. Carlos Ahumada no tuvo tanta suerte. Sus verdugos fueron más crueles y no lo dejaron hablar ni que su “verdad” fuera difundida. Hasta ahora publica el libro Derecho de Réplica. Seguramente es un largo rosario de verdades a medias, como las de sus carceleros. Pero es su réplica, derecho de toda persona.
Las campañas
En un pequeño municipio del norte de unos 90 mil habitantes ha iniciado este fin de semana la campaña a presidente municipal. El mismo día y a la misma hora hubo una guerra de bandas, de acarreados y de derroche entre los dos partidos punteros. Según mis cálculos, ese día cada uno gastó medio millón de pesos. El tope de campaña que ha fijado la autoridad electoral es de un millón de pesos. A ese paso, el gasto por partido podría rebasar los cinco o seis millones. He regresado de aquellas tierras con la interrogante de qué tiene el poder para hacerlos gastar esas cantidades. Porque no creo que un sueldo de 35 mil pesos mensuales, que eso gana el presidente de aquel lugar, sea la zanahoria. ¡Tal vez servir a la gente!


