Breverías - Jorge Enrique González
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Amado Nervo escribió hace 91 años El Gran Viaje, viendo los planetas pero honrando a los hombres del mar: “¿Quién será, en un futuro no lejano,/ el Cristóbal Colón de algún planeta?/ ¿Quién logrará, con máquina potente,/ sondar el océano/ del éter, y llevarnos de la mano/ allí donde llegaron solamente/ los osados ensueños del poeta?/ ¿Quién será, en un futuro no lejano,/ el Cristóbal Colón de algún planeta?/ ¿Y qué sabremos tras el viaje augusto?/ ¿Qué nos enseñaréis, humanidades/ de otros orbes, que giran/ en la divina noche silenciosa,/ y que acaso hace siglos que nos miran?/(…) ¿Con qué luz nueva escrutará el arcano?/ ¡Oh la esencial revelación / que fije nuevo molde al barro humano!/ ¿Quién será, en un futuro no lejano,/ el Cristóbal Colón de algún planeta?/” |
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A una agresiva campaña de confrontación y ataque de un partido responde el otro: “…porque no vamos a permitir que la política divida al país”. Que así sea. Más temprano que tarde los partidos llegan a acuerdos, pero el ambiente permanece entre los ciudadanos. “Una despensa dura un día, un mal gobierno dura seis años”, decía una célebre campaña para desalentar la compra del voto. Hoy podríamos decir que una campaña dura dos meses y las rupturas a veces toda la vida. Conozco de manera cercana, dolorosamente cercana, la destrucción definitiva de relaciones personales construidas por décadas. Las militancias partidistas y pertenencia a grupos políticos siembran discordias y alientan persecuciones entre amigos y familias. No permitamos, pues, que la política divida lo que ha unido el trabajo, la escuela, la vecindad, la familia. |
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Definitivamente las campañas electorales son irreconocibles. Hoy sabemos más de los partidos que de los candidatos en anuncios de radio y televisión. El partido que tenga una fuerte y aceitada estructura tiene ventaja competitiva. El candidato con alto nivel de conocimiento también. Los candidatos nuevos con partidos débiles quedan en evidente desventaja. La rapidez de la respuesta ante acontecimientos favorables o adversos no podrá potenciarse con anuncios en medios electrónicos, porque tendría que revisarlos y autorizarlos el IFE y éste ordenar a radiodifusoras y televisoras su divulgación, y eso es por ahora imposible. Pero todas estas desventajas se compensan con la creatividad a que están obligados candidatos, estrategas y partidos para ganar el voto de los ciudadanos. ¡Adiós al poder absoluto de los anuncios y bienvenidas las ideas, el fondo sobre la forma! |
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El dirigente del 68 Luis González de Alba estuvo preso tres años en Lecumberri. Alguna credibilidad le asiste para decir que la persecución de que fue objeto Carlos Ahumada por parte de la izquierda resultó más brutal que la que ellos sufrieron a manos de los “genocidas” Ordaz y Echeverría. De Alba escribió en la celda el libro Los Días y los Años, una visión del movimiento estudiantil contraria a la del gobierno. Aún preso, lo imprimió en una editorial comercial. Carlos Ahumada no tuvo tanta suerte. Sus verdugos fueron más crueles y no lo dejaron hablar ni que su “verdad” fuera difundida. Hasta ahora publica el libro Derecho de Réplica. Seguramente es un largo rosario de verdades a medias, como las de sus carceleros. Pero es su réplica, derecho de toda persona. |
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En un pequeño municipio del norte de unos 90 mil habitantes ha iniciado este fin de semana la campaña a presidente municipal. El mismo día y a la misma hora hubo una guerra de bandas, de acarreados y de derroche entre los dos partidos punteros. Según mis cálculos, ese día cada uno gastó medio millón de pesos. El tope de campaña que ha fijado la autoridad electoral es de un millón de pesos. A ese paso, el gasto por partido podría rebasar los cinco o seis millones. He regresado de aquellas tierras con la interrogante de qué tiene el poder para hacerlos gastar esas cantidades. Porque no creo que un sueldo de 35 mil pesos mensuales, que eso gana el presidente de aquel lugar, sea la zanahoria. ¡Tal vez servir a la gente! |
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Ayer el furor futbolero trajo al país de cabeza. Mi hijo envió por error un mensaje a mi celular informándome del resultado de su amado Pachuca. Le felicité, pero se sorprendió porque sabe que el futbol es una de las diez mil cosas que me tienen sin cuidado. Fui a un estadio de futbol para conseguir admisión en la UNAM y no volví a pisar un campo hasta que mi hijo empezó a jugar, la pasión inyectada en sus genes por la parte materna. Ayer me recordó Alberto Contreras que de niño ni a las canicas jugué. Y es cierto. Nací con la incapacidad de entender por qué una mujer o un hombre o muchos siguen enloquecidos una pelota, dan la vida por ello y se mueve tanto dinero en esa acción. ¡Saaabe! |
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Me envía Bernardo Macías su gazapo favorito que leyó en una cartulina borroneada con un plumón, justo en la fachada de una joyería por la calle Bravo de Tepic: “Se asen echuras”. En realidad me encanta esa poesía involuntaria del paisaje urbano. “Pasele al caldo de gayina”, “Escrivo cartas”, “No hay bacantes”, dicen algunos carteles hechos a mano. “Ante lo ineluctable, Funerales…”, se lee en la publicidad formal. “Candidato que se mueve”, venden los espectaculares políticos. “El Presidente visitó la colonia Venceremos”, la nota principal de un periódico. Pero recuerdo una, hasta ahora no superada, en un periódico de nota roja: “Cayóse y matóse del caballose”. Hay otras, lindas en voz de locutoras, que siguen diciendo influencia en lugar de influenza, Nayarí en lugar de Nayarit y de vez en cuanto un haiga. |
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Gerardo ha tenido que escoger entre dos empleos. Es de suponerse que optará por el de mayor salario. Sorprende tomando la decisión contraria, en esta época de crisis donde todos están dispuestos a dar lo que sea por ganar unos pesos más. Explica sus razones: donde ganará un poco menos tendrá tiempo de comer en casa y podrá llevar a clases de baile a su hija de seis años, que pronto necesitará su compañía para aprender sus primeras letras. Émily seguramente será más feliz con su padre de la mano, que con unas monedas de más en la bolsa. Ojalá todos pensáramos así. Pero hemos vendido nuestra alma al Diablo a cambio de un éxito de libro de “superación personal” que nos robó irrevocablemente el tiempo. ¡Lástima, Margarito! Gracias, Gerardo, por la lección. |
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