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A una agresiva campaña de confrontación y ataque de un partido responde el otro: “…porque no vamos a permitir que la política divida al país”. Que así sea. Más temprano que tarde los partidos llegan a acuerdos, pero el ambiente permanece entre los ciudadanos. “Una despensa dura un día, un mal gobierno dura seis años”, decía una célebre campaña para desalentar la compra del voto. Hoy podríamos decir que una campaña dura dos meses y las rupturas a veces toda la vida. Conozco de manera cercana, dolorosamente cercana, la destrucción definitiva de relaciones personales construidas por décadas. Las militancias partidistas y pertenencia a grupos políticos siembran discordias y alientan persecuciones entre amigos y familias. No permitamos, pues, que la política divida lo que ha unido el trabajo, la escuela, la vecindad, la familia.
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