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Breverías - Jorge Enrique González
El argetino y el investigador
“Todo periodista debe tener dentro un argentino y un investigador. Es imposible sobrevivir sin poseer a ambos”, decía un viejo periodista mazatleco que deambulaba por los cafés de Tepic burlándose de sí mismo y del mundo. Tenía él cientos de argentinos dentro, a los que sumaba  una cultura monumental en los tiempos en que el señor Google no existía para traer miles de datos a la memoria en fracciones de segundo. A los entonces aprendices de reportero nos decía que necesitábamos al argentino para tolerar el desprecio de los hombres del poder y al investigador para descubrir lo que pasaba inadvertido para los ojos del hombre común. De aquellos aprendices, 30 años después todos están rebosantes de argentinos y sólo unos cuantos cultivaron al investigador. “No se puede tener todo”, dice un reportero.
 
Las diferencias
El director teatral Luis de Tavira tuvo desencuentros profesionales que se convirtieron en personales con el dramaturgo Emilio Carballido. Tavira dejó un proyecto personal de producción teatral en Michoacán para dirigir la Compañía Nacional de Teatro. En su plan de trabajo propone montar obras de Carballido. Alguien le recuerda sus diferencias con él. Las admite, pero aclara que la Compañía Nacional de Teatro no es la compañía de Tavira, y que la obra del autor es esencial en la dramaturgia nacional por lo cual México está en deuda con él. La conducta de Tavira debería ser modelo para toda persona que ocupe un cargo público: éste no debe servir para resolver diferencias o cobrar venganzas personales o de grupo. Sus filias y fobias no debemos pagarlas todos. Incluso deberían ya tipificarse como delito.
 
Mujeres, mujeres
La niña de once años fue a misa dominical. De diez que vio en el templo, ocho eran mujeres. Luego acompañó a una amiga cuyo padre busca la candidatura a diputado por un partido político; anduvo en muchas reuniones en casas particulares, y nueve de cada diez asistentes eran mujeres. Acompañó a una tía a su trabajo en una oficina gubernamental, donde siete de cada diez son mujeres. "¿Por qué si las iglesias se llenan de mujeres, la política está hecha por mujeres y en las oficinas el trabajo lo sacan las mujeres, los sacerdotes, los diputados y jefes en el gobierno son hombres?", pregunta a su maestra. Le pide que responda ella misma con un dibujo. Y pinta un papa mujer rodeado de obispas, una cámara de diputadas y una señora presidenta.
 
Esta es tu casa

"Esta es tu casa", es fórmula de cortesía que Manuel  llevó a los extremos. Lo conocí en 1979 en una casa pequeña de la Ciudad de México, donde seguía recibiendo a cuanto nayarita necesitaba casa y comida. En una más amplia había vivido en la colonia Condesa, cuando con sus numerosos hijos llegó de Tepic para estudiar medicina en la UNAM. Muchos nayaritas estudiantes compartieron con él la felicidad posible sólo cuando se es pobre e indocumentado. Ambas casas eran un infinito griterío de muchachos, discusiones políticas y filosóficas, lecturas de gigantes y cantos desafinados de protesta. La paradoja: comunitario y ateo militante, ahora vive solo, cercano a la santidad, comiendo verduras, leyendo con obsesión y aliviando los dolores de sus pacientes.  Y a nadie responde cuando le dicen: "Esta es tu casa".

 
El adiós del ateo

A sus setenta años, Manuel Valdez habla de las ingratitudes de la vejez. Y no es para menos, pues ha visto morir a sus amigos, hermanos casi: Andrés González, Martín López, Alejandro Pineda, Jonás Flores, todos cultos, excéntricos, irrepetibles. En un correo enviado este fin de semana, recuerda la juventud temprana: "Jonás procedía de familia muy modesta. En los años sesenta éramos voceadores. Su dinamismo era increíble, vendía El Sol de Tepic por las mañanas, El Nayar al mediodía y después un canasto de chicharrones en las cantinas". También los tiempos en que él y José Luis, futuros médicos, cuidaron a sus compañeros en los delirios de los quebrantos de salud, esa expresión desinteresada de la amistad. Ateo irredento, Manuel sabe que no los verá jamás. Por eso el adiós le duele más.

 
Jonás
Jonás Flores fue un personaje nayarita que vivió los extremos. En el ámbito federal y estatal ocupó cargos medios que le permitieron el disfrute pleno y sin restricciones del poder, para más tarde ser excluido de la administración pública y sus privilegios materiales. Del desahogo económico caminó a la estrechez asfixiante. Enseñó gratuitamente oratoria al aire libre, pero esperaba el pago por mención en sus columnas. Dueño de una vasta cultura universal y formación filosófica, infrecuentes entre la clase política y periodística, era un orador de excepción, a años luz de su comunicación escrita. Fue soberbio cuando estaba arriba, pero capaz de mostrar su alma en harapos cuando caía. Jonás se sentía profeta, como su homónimo bíblico.  De la panza del gran pez que es la vida salió a la muerte este viernes.
 
Profetas del desastre

El lenguaje del sistema político mexicano de la época del partido "casi único" nos heredó una fraseología metafórica mucho más divertida que la de los bárbaros que ahora se asumen de "acción responsable". Profetas del desastre, fue mote para los enemigos de la patria personalizada por nuestro señor Presidente. Nada comparables con los nuevos profetas del desastre del tercer milenio, en una carrera para ver quién pinta el panorama más negro. Estos sí que anuncian una película de terror en la economía mundial. Y parece que todos estamos en perfecta sinfonía. Pero alguien debe romperla. Es tiempo que alguien levante la voz de la esperanza. Porque aunque seamos pesimistas con los ojos del cerebro, estamos obligados a ser optimistas a la luz del corazón.  Nos está ganando desánimo, y eso es peligroso. Mucho.

 
¿Quién se cansa de soñar?

En nuestros sueños colectivos, es irrelevante el dos uno en contra de México de la tarde futbolera de ayer. Estamos preparados de nuevo para volver a soñar. Así como en lo individual necesitamos soñar cada noche, no una sino varias veces, para conservar la salud mental, colectivamente es indispensable soñar todos los días para conservar el equilibrio. Los perseguidos políticos conocieron en carne propia la crueldad de los torturadores, que suspendían el sueño cuando empezaban movimientos oculares rápidos, signo externo de los sueños profundos. Los llevaban a la locura misma, y quebrados sus procesos racionales confesaban lo que querían sus perseguidores. ¡Bendita la selección que nos seguirá dando motivos de sueño! ¡Malditos los cerebrales que sólo creen en el mundo racional! ¡Que vivan los sueños! ¡Que viva la industria que nos hace soñar! 

 
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