Breverías - Jorge Enrique González
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En unos pocos minutos el domingo 26 de abril, miles de niños y adolescentes estaban informados de la suspensión de clases ante la influenza. Los padres, maestros y directores tuvieron que esperar la prensa y los servicios informativos de los medios electrónicos del lunes, porque no dieron crédito a lo que les afirmaban sus hijos y alumnos, que “encontraron” la información en Internet, en concreto en la popular red Facebook, donde el gobernador del estado dio primeramente la noticia a detalle. Lo mismo sucedió ayer: los niños conocieron en la tarde el primer caso confirmado en Nayarit de influenza humana. Padres, maestros, gobiernos, partidos e iglesias debemos aprender de los menores, que en nuevas tecnologías de información son los que saben. Porque corremos el riesgo que la nuestra sea voz en el desierto. |
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Asistí este fin de semana a la boda de un familiar, en la frontera norte. El tema infaltable de todas las mesas: la influenza. Desde los universitarios con posgrado hasta los sin escuela coincidían que era un acuerdo internacional de gobiernos para distraernos de la crisis y de otros asuntos más graves. Las líneas de argumentación eran similares. También surgieron hipótesis de terrorismo biológico, de origen humano y extraterrestre. En un momento me pareció estar en los sesenta o setenta del siglo pasado, donde todo lo malo provenía para unos del imperialismo yanqui y para otros del comunismo. Sucede que el avance tecnológico nos ha servido sólo para inventar historias y documentar nuestro pensamiento mágico, porque es de Internet de donde provienen tan imaginativas como absurdas teorías de conspiración. Parece que nada cambia. |
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Cuando tres pescadores samblaseños impresionaron al mundo con su maravillosa historia de naufragio, alguien sugirió que era un invento del gobierno de Fox para distraer la atención. “Si fueran capaces de inventar esto, el país no estaría así”, dijo al respecto el payaso Brozo. Ahora, con esta emergencia sanitaria hay todo tipo de conjeturas, desde el bioterrorismo hasta una concertación internacional de gobiernos para llevar la preocupación colectiva a otro sitio distinto de la crisis. Podría responderse lo mismo: si fueran capaces de tener estos acuerdos tan efectivos, la economía planetaria no hubiera llegado a la situación presente. Entre todo tipo de hipótesis, anoche oí la más inteligente de boca de Ángel Ayala: “El compló para que nos quedáramos en nuestras casas no fue del gobierno ni de las farmacéuticas sino de Blockbuster” |
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“A Almanza le encanta retratar niños”, rezaba la publicidad radiofónica del michoacano José Luis Almanza, quien desde los cincuenta retrató a innumerables familias de Tepic. Poco sé del fotógrafo como persona, porque a mí me llevaron a retratar al estudio de Miguel Herrera, pero como todo tepicense bien nacido recuerdo aquel célebre eslogan comercial que sigue haciendo eco en nuestra memoria cuarenta años después. Es probable que la frase la haya pensado y adoptado en su negocio el propio fotógrafo. En su caso fueron palabras que dijeron más que mil imágenes, fotógrafo él. Las generaciones actuales nacieron, gracias a la publicidad, con la idea de que una imagen vale más que mil palabras, pero Almanza mostró que hay casos contrarios. Falleció ayer. Seguramente andará disparando su cámara con los niños del más allá. |
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“Propongo toda una vida sin automóvil”, dijo el ocurrente Carlos Monsiváis cuando un reportero le preguntó su opinión sobre el programa Un Día sin Automóvil, puesto en marcha en el Distrito Federal. El escritor invitó a usar sólo transporte público, bicicleta o de plano caminar. No sé si era una propuesta seria o de esas salidas fáciles ante una prensa de declaraciones acostumbrada a preguntar de todo a políticos, intelectuales, curas y cantantes. Lo cierto que ante la reclusión recomendada por las autoridades sanitarias para prevenir la influenza podríamos proponer una vida entera sin actos masivos, sean éstos políticos, comerciales, deportivos o religiosos. Probemos la intimidad, el disfrute de la casa, la relación persona a persona. Pero tal vez sea imposible, porque somos como Vicente, que va a donde va toda la gente. |
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Para confrontarlo consigo mismo, el radical modelo psicoterapéutico somete al paciente a una disminución de estímulos: se le quita el reloj, no se le deja leer ni ver televisión ni oír radio. La privación conduce a una introspección solitaria, reforzada después por los profesionales del cambio personal. Recuerdo aquella corriente psicológica que logró transformaciones radicales en sus pacientes, ahora que por recomendación de las autoridades estaremos sometidos a la reclusión y a la disminución de calle y aglomeraciones por al menos ocho días. Valdría la pena bajarle a nuestras horas de televisión e internet, para disfrutar la casa y la familia. Quizá no se vuelva repetir en nuestra vida esta maravillosa oportunidad de estar consigo mismo, que a veces puede conducir a un cambio definitivo de piel. Saquemos partido a la adversidad. ¡Aprovechémosla! |
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El sábado fue al antro por la noche, pero el domingo no acudió a misa para atender la recomendación de las autoridades de no ir a sitios de asistencia masiva como medida preventiva ante la influenza. Esperó hasta noche la noticia de la suspensión de clases, que le llegó vía Facebook del propio gobernador. Salió a la farmacia en busca de cubrebocas que no encontró. Le queda la tranquilidad de que para su religiosa y obligada asistencia semanal al antro y paseo por plaza Forum pueda fabricarle su madre un cubrebocas casero. Tomará precauciones: no saludará de mano y menos de beso. Pero eso sí, el domingo, para no arriesgarle, se abstendrá de la misa, lo mismo que de la ocasional visita al asilo de ancianos y otros trabajos comunitarios. ¡Más vale prevenir! |
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El panista apasionado Ricardo Esquivel cita al gigante panista Carlos Castillo: “La política no es una lucha de ángeles contra demonios, sino que debe partir del fundamento que el adversario político es un ser humano.” El apasionado acaponetense Carlos Grasso cita a la exitosa acaponetense Consuelo: “En mi tierra todos somos parientes o un día lo seremos”. Conviene recordar lo anterior en estos tiempos electorales. Ojalá partidos y candidatos y respectivos simpatizantes ofrezcan una lucha respetuosa, de ideas. Porque nuestras banquetas son muy angostas, y más temprano que tarde nosotros y los nuestros nos encontraremos en nuestras calles y plazas. Y las creencias políticas, como las religiosas, deberían unirnos, no separarnos. Hay reglas precisas para que prevalezca la civilidad, pero algunos andan buscando los huecos de la ley para lanzar sus dardos envenenados. |
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